17 jun. 2010

La relación de nuestra felicidad con el dinero ha llegado demasiado lejos

En enero del 2006, me llama un amigo y me dice- "me voy a India tres meses en marzo"- y sin pensar le dije,- yo también-, pero no tenía dinero suficiente para estar 3 meses fuera, pagando la hipoteca y sin generar recursos. Por causas familiares tuve que retrasar mi viaje hasta mediados de abril y unirme a medio viaje. Desde el momento en que decidí que me iba, empezó a entrarme trabajo el cual pude entregar el día antes de mi salida. Pude disfrutar del viaje y al volver tener unos ahorros para descender poco a poco a nuestra matrix. Desde España a Mysore en India, me adapte en 24 horas, pero a la vuelta tardé más de un mes en volver a coger ritmo. De lo que significó ese viaje hablaré en otro post.

Hace unos meses, cuando terminamos nuestra casita, nos quedaban unos ahorros que queríamos alargar en el tiempo. Al mismo tiempo, varios clientes me debían dinero desde hace casi 1 año. No había cobrado nada nuevo en los últimos 6 meses. Durante unos días medité en un nuevo flujo de dinero y varios de esos clientes me llamaron para cobrar. Esto se ha repetido a menudo.

A día de hoy, he reducido mi dependencia del dinero gracias a nuestra huerta, monte para madera, una casa bioclimática y reducción del consumo en general. Vivimos 2 personas con 600 euros al mes aproximádamente y eso incluye todo, desde el seguro del coche, los cursos que realizamos y algún desayuno que nos permitimos fuera de casa (cada vez menos). Cuando vivía en el centro de la ciudad tenía unos gastos de 1200 euros yo solo y eso que pagaba de hipoteca solo 350 euros. Necesitar poco dinero me permite tener tiempo. Y tener tiempo me da la posibilidad de elegir. Elegir si quiero o no implicarme en lo que me ofrecen, me permite resonar desde el corazón las opciones, sin lanzarme sobre ellas. Disponer de mi tiempo me permite aplicarlo en acciones que me retroalimentan energéticamente y eso me hace crecer.

El dinero es energía en movimiento y podemos incidir en el flujo. Nunca he pedido 1 millón de dolares, solo lo necesario para poder realizar actividades que consideraba interesantes para mi cambio de conciencia. También he aprendido que el dinero debe fluir como toda energía, en el momento que me apego a él y lo guardo como “mi tesoro”, el flujo se detiene.

Hemos pasado del miedo de nuestros padres y abuelos, que pasaron hambre en la guerra, al miedo de perder lo que tenemos. Sigue siendo miedo, pero ahora llegamos a una calle sin aparente salida. Tenemos todo lo que nuestros padres querían pero ¿somos mas "felices" que ellos?. Hemos completado sus deseos y no hemos encontrado la plenitud en todas las posibilidades que hemos tenido. La generación  de mis padres vivió por y para los hijos, mi generación ha vivido para si misma. Nos hemos hipotecado para poder tener casas, coches y viajar a “resorts”, nos hemos hipotecado para buscar el bienestar, porque esto nos iba a hacer más felices, pero la felicidad se nos escapa cada vez que la perseguimos. Ya no buscamos felicidad, la máxima aspiración es el relax. Este camino hacia la tranquilidad nos acerca más a la felicidad que la búsqueda directa a través de la compra compulsiva. La tranquilidad se puede encontrar sentado delante del mar, no es necesario viajar a Punta Cana, y eso la hace más accesible para todos.

Y ahora viene un cambio de ciclo, el dinero ya ha cumplido su objetivo. Nos ha permitido "tener" y ahora entramos en la etapa del "ser" por eso se está retirando. No te apegues a él, permite que se vaya porque su ciclo vital ha terminado y ahora vendrá algo nuevo.

Lo nuevo es experimental y te iré dejando algunas experiencias sobre la nueva economía que voy conociendo.

Como ejemplo te dejo un curso que propone la Universidad de Almería en la semana del 12 al 16 de julio sobre "MONEDAS SOCIALES Y DESARROLLO LOCAL"

Entre los ponentes se encuentra Bernard Lietaer, en esta entrevista comenta al final:

“Debemos diseñar un sistema monetario que haga exactamente lo opuesto de lo que hace actualmente éste. Lo que yo llamo de Carga a Largo Plazo, un concepto desarrollado por Silvio Gesell hace alrededor de un siglo. Su idea era que el dinero es un bien público como el teléfono o el transporte en autobús y nosotros sólo deberíamos pagar una tasa por usarlo. En otras palabras crear una tasa de interés negativo en vez de positivo. Sería así: si yo le doy un billete de cien dólares y digo que dentro de un mes tiene que pagar un dólar para que el billete siga siendo válido, ¿usted qué haría? Lógicamente trataría de usarlo o invertir en algo más, para no ‘perder’ ese dólar… Exactamente ésa es la función del dinero: sólo es bueno cuando circula. En el sistema Gesell, las personas deberían usar el dinero como un medio de intercambio pero no como reserva de valor: eso crearía trabajo, facilitaría su circulación y podría invertirse en el sistema de incentivos de corto plazo.”

También estará en este curso Julio Gisbert Quero, creador del blog vivirsinempleo.org y que ha escrito un libro con el mismo título.

Las nuevas opciones van apareciendo mientras las viejas van destruyéndose, como vemos en esta noticia, Islandia ya ha denunciado a sus banqueros y les hace responsables de la quiebra del país. En breve sacaremos a los ladrones y meteremos a los banqueros. Agradezco todos los días poder presenciar y ser parte activa de este cambio de conciencia.

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